Quiero compartir con Uds. la importancia de trabajar como terapeutas, nuestro adolescente interno.

La temática del adolescente nos conecta con nuestra propia adolescencia. Cuanto más clara y discriminada tengamos en nosotros esta etapa, mejor podremos acompañar a los adolescentes.
Desde el enfoque gestáltico nos contactamos con el adolescente tomándolo como una “gestalt”, una totalidad en la que interactúan su mente, sus emociones, su cuerpo físico y el medio ambiente en su momento de vida; incluimos su pasado y su proyecto de futuro desde la incidencia en su momento actual.
En la etapa evolutiva que llamamos “adolescencia” se dan cambios muy notables en el campo mental, emocional y físico del adolescente que lo llevan a cambios muy notorios en la interacción con el medio.
Experimenta el pasaje de su ser niño que se iba desarrollando con un fuerte apoyo del medio externo, al auto-apoyo.
Empieza el proceso de desidealización de sus padres, para reconocer lo que quiere y necesita de ellos, también lo que rechaza.
Es un proceso doloroso: lo que me decían antes era cierto, ahora todo lo cuestiono. Siento que soy grande y responsable, puedo decidir solo pero al mismo tiempo necesito que me acompañen y cuiden. Existe una total “ambivalencia”.
El desarrollo físico que en el niño era potencial, en esta etapa se completa igualando las capacidades físicas del adulto, entre ellas la sexualidad.
Puedo hacer las cosas que hacen los adultos, pero no tengo la experiencia, con lo cual no se como hacer. Emocionalmente experimento miedo, inseguridad, omnipotencia, necesidad de experimentar; ambivalencia y muchos otros sentimientos bullen dentro del adolescente.
Los adultos que acompañan a los adolescentes también experimentan miedos, ansiedades, inseguridades, cuestionamientos internos de que y como hacer. Se actualizan las vivencias personales que se han tenido al transitar esta etapa, las cuales muchas veces obstaculizan el registro de las necesidades reales del adolescente actual proyectándoles las propias.
Por todo esto, considero que para nosotros los terapeutas, es muy importante poder discriminarnos, tomar contacto con nuestro adolescente interno y detectar las necesidades que dejaron insatisfechas nuestros adultos significativos; así hoy como adultos podremos nosotros mismos darnos esas respuestas y de esta forma cerrar la “gestalt”.
Este abordaje lo traslado al trabajo terapéutico con los adolescentes y sus familias para que los padres puedan discriminar y ver a sus hijos adolescentes como personas diferenciadas que no están para satisfacer sus expectativas y para que los adolescentes puedan aceptar a sus padres reales con sus limitaciones, aceptando sus frustraciones, buscando y creando sus recursos, dejando para ello de reclamar “afuera”.

Lic. ADELA LALIN