Barbies de verdad: cada vez más chicas piden cirugías estéticas
Por Sebastián A. Ríos  |
LA NACION

Hace unos pocos años, los consultorios de cirugía plástica comenzaron a recibir a chicas de 14 años que habían pedido como regalo de 15 ya no una fiesta ni un viaje, sino un implante de siliconas; hoy, esa tendencia se ve reforzada por la demanda de adolescentes que quieren hacerse liposucciones, operarse la nariz (rinoplastia) o, incluso ponerse inyecciones de botox, en un intento innecesario de “prevenir” arrugas en rostros que, lejos de mostrar signos del paso del tiempo, aún no han terminado de formarse.

“De los pacientes que realizan consultas con fines estéticos, el 19% son mujeres menores de 20 años, que principalmente consultan por aumento mamario, lipoescultura, rinoplastia”.
“Creo que la cirugía plástica por motivos estéticos en adolescentes es algo que realmente hay que desalentar, porque las chicas no tienen todavía formada una imagen corporal”, opinó el doctor Sergio Korzín, cirujano plástico especialista en mamas y miembro de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (Sacper).
“Pero más allá de la edad, no hay que realizar cambios irreversibles hasta que la imagen corporal no esté consolidada.”
En una cirugía plástica no sólo se pone en juego el cuerpo -con los riesgos propios de toda intervención-, también entra en juego la imagen corporal que cada persona tiene, lo que se encuentra en pleno desarrollo en la adolescencia. “El cuerpo sigue creciendo hasta cerca de los 22 años y los recursos psíquicos y emocionales del adolescentes también deben desarrollarse aún”, advirtió la psicóloga Eva Rotenberg, directora de La Escuela para Padres.
“El adolescente que se opera está intentando modificar su imagen corporal, que responde a cómo se siente consigo mismo; esto no es operable -señaló Rotenberg-. Por eso, las operaciones que modifican la estética externa en una persona con sus recursos psíquicos y emocionales no organizados como es el adolescente, pueden devenir en una desorganización emocional riesgosa”.

En medio del bombardeo de modelos estéticos irreales, ¿en qué lugar se colocan los padres? Quien responde es el psicólogo Miguel Espeche, que coordina el Programa de Salud Mental Barrial del hospital Pirovano: “La cirugía modificadora del cuerpo en jóvenes que tan sólo quieren parecer vedettes o modelos que ven por la tele apunta a un universo de abandono de padres, que al validar esa cirugía corroboran que los hijos no valen por lo que son, sino por lo que aparentan ser”.

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