Al recibir como terapeutas a muchos niños, adolescentes y sus familias fue surgiendo una modalidad de abordaje y trabajo dinámica y creativa.

La misma nos ha llevado desde un encuadre tradicional (ver los padres y luego trabajar con el niño o adolescente, incluyendo a veces entrevistas vinculares) a trabajar en equipo. ¿Cómo es esto?.

La coordinadora del quipo realiza las entrevistas con los padres y luego un terapeuta las realiza con el niño o adolescente, creando en ambas interacciones un vínculo de trabajo confiable y operativo sobre la temática.

Luego se realizan entrevistas familiares, donde se incluye tanto el terapeuta que trabaja con los padres, como el terapeuta que trabaja con el niño o adolescente.

Estas entrevistas son transformadoras en si mismas, porque ambas generaciones sienten que están acompañadas (por terapeutas) que los entienden y comparten un lenguaje común, evitándose así, las proyecciones sobre un único terapeuta como juez o el intento de gestar alianzas.

El pertenecer al mismo equipo y trabajar en forma unificada con objetivos comunes a la problemática, permite el intercambio de miradas y la apertura de interrogantes, acercándonos así a una visión integradora.

Cuando el consultante es un joven o adulto el encuadre se modifica de acuerdo al motivo de consulta y la modalidad de tratamiento puede ser grupal o individual.