El trabajo terapéutico con Adolescentes:

La adolescencia es una etapa de constantes cambios y movimiento.

Los adolescentes están terminando de desarrollar su cuerpo físico, de conocer y familiarizarse con el funcionamiento de sus hormonas, que tratan de armar su identidad psíquica, discriminándose, diferenciándose.

Con todos los motores funcionando al máximo, creyendo que todo lo pueden y todo lo saben, ¿qué hacen con tanta energía?, ¿qué hacen los adultos que los acompañan?.

Cuando surgen dificultades en encontrar respuestas a creativas que permitan el crecimiento y desarrollo de alguna o todas las partes involucradas, acuden al consultorio.

Los adolescentes buscan crecer.

Los padres buscan caminos para acompañarlos.

Los terapeutas buscamos nuevos abordajes, para viejos dilemas.

Una vez ingresado al Equipo se indicará tratamiento individual, vincular, familiar o grupal, siendo éste ultimo un espacio privilegiado para ésta etapa evolutiva.

En el trabajo individual, desde una visión holística, tomamos al adolescente en su totalidad. Así, trabajamos desde la palabra, el cuerpo y sus manifestaciones.

En este proceso de cambio y construcción de identidad aparecen nuevas emociones y sensaciones que son experimentadas a través de los vínculos, tanto familiares como de pares, teniendo que asumir nuevas responsabilidades inherentes a la discriminación como la autoafirmación de esta nueva etapa que es la adolescencia.

En el grupo, el encuentro con otros que atraviesan la misma etapa de descubrimiento y crecimiento, les permite ensayar nuevas conductas, establecer nuevos vínculos que otorga diferentes versiones de las mismas problemáticas.

La universalidad de ciertas dificultades, permite salir del sentimiento de “ser victima de las circunstancia”, ensayar nuevas formas de contacto y conductas de manera creativa y responsable, acrecentando así su capacidad para enfrentar y resolver problemas en su pasaje al mundo adulto